Libre

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domingo, 1 de noviembre de 2015

36)El Protegido

Aunque no sea una de las películas más aclamadas de Shyamalan, a mí me gustó y gusta especialmente. Quizá por ser una de las pocas donde me identifico por igual con "héroe" y villano...si que estos términos tienen sentido en esta película.

Recuerdo cuando me fui a Madrid hace poco más de diez años. Ilusión a raudales...a vivir con mi pareja...a huir de algo que me oprimía. Todo nuevo, todo por descubrir. Me comía el mundo...

Dejar atrás una vida -la de fuera de esa casa- en la que era popular, conocido, una presencia en la vida cultural... Importó poco. Ibas a la capital a montarte una vida.

Y sucedió. Con mucho trabajo por ambas partes, con altos y con bajos...pero se hizo. A los tres meses de haber llegado ya manejaba el negocio en el que conseguí trabajo, lo abría y cerraba, llevaba las cuentas...todo sin haberlo hecho antes.
La motivación y el empuje hicieron mucho. Ese carácter aguerrido y sin cortapisas me traía algún disgusto, pero a grandes rasgos era una parte más de que salieran las cosas. Digámosle un mal necesario.

Con el tiempo y tras conseguir un puesto como funcionario interino en la Comunidad de Madrid, ese carácter tuvo que enfriarse...en parte porque la vida también fue...domesticándose. Y lo digo peyorativamente.

Te levantas todos los días. Vas a trabajar. Realizas las mismas tareas. Hablas con la misma gente. Te haces la comida. Le haces un corte de mangas imaginario al imbécil de tu jefe. Limpias la casa. Lees un poco de esa novela que lleva cinco meses en tu mesilla de noche. Ves una película. Duermes. El ciclo (el círculo) renace y pasa el tiempo y llega un día en que te levantas como todos los demás y te das cuenta de que has empezado a deambular por un mundo fantasma. Este día, aunque no puedes saberlo, fue el día en que abandonaste la "búsqueda". Fue el día en que cruzaste el meridiano y perdiste la esperanza. No hay mensajes escondidos, ni personas especiales ni sucesos inesperados y mágicos. Esto es lo que tenemos y te lo comes porque no hay más remedio. Pero no siempre.

Cuando las privatizaciones llegaron, se encendió la llama de la ira.

Y con ello, el carácter indómito subyacente salió a la superficie, de la peor manera. Con la ira.

En aquel momento fue como si ese personaje taciturno, aburrido y hasta grisáceo que encarnaba Bruce Willis en la película tomara conciencia de su naturaleza... Pero no. Tomó conciencia de su mayor virtud, sí, ser valiente y tener arrojo...pero como todas las virtudes llevadas al extremo, me volví temerario, iracundo y salvaje.

Fue un "yo contra el mundo". Y como siempre en estos casos...ganó el mundo. No sólo el de los poderosos, que me ajustició sin piedad como a muchos otros antes, a la vez y después que a mí, sino que esa ira destruyó todo, absolutamente todo lo que tantos años me (nos) costó construir.

Al final, los augurios de quienes peor te trataron se cumplieron... Con la amargura de haber sido el máximo responsable de ello.

Es decir: tú mismo te transformas en la némesis, en tu antagonista, le das la razón a tus enemigos... Y eso aún te enfurece más.

Quizá me identificaba más con ese freak villano que interpretaba Samuel L Jackson -de crío era igual...en intereses...haberte criado a hostias hacía de la introversión un modus vivendi- pero siempre era más verte tú mismo de esa guisa en el espejo cuando lo que realmente deberías ver es la imagen opuesta...de hecho así te veían los compañeros...

El caso es que tras ser domesticado -incluso diría que de manera voluntaria-, rozar la locura con los golpes de la economía y la existencia, y caer al abismo -y darte el costalazo padre contra el fondo-...me da la ligera sensación que vuelvo a tener aquel empuje, aquella forma de afrontar las cosas.

Con diez años más... Y casi sólo se notan en sabiduría -poca- y no pesan en el físico... No quiero ser preso del peso del paso del tiempo (Un abrazo Guindilla).

Puede que eso de la segunda juventud haya llegado. Con ciertas heridas cicatrizadas y otras por cerrar... Pero quizá sea una ocasión irrepetible. Y que mucha gente quisiera para sí...

No hay que rendirse...no hay que dejar de buscar en este mundo de azules y grises. Quizá, sin darnos cuenta, estemos acercándonos a algo. Porque ese algo, distinto y único para aquellos que nunca han dejado de buscarlo, puede que sea lo que parece sobreescrito sobre los renglones torcidos de una vida de mierda, pero que cuando llega el momento, si están preparados como nunca lo estará nadie...llegará y lo verán.
Y tú también lo verás, querid@ lector/a.

Quizá sea cuestión de esa fea palabra llamada fe.

Dicen que la fe es lo que separa a veces a un hombre de un insecto.

Y quizá la fe sea la clave de todo. La fe y el ser humano.

Aunque dicen que el ser humano es un dios cuando sueña, y un mendigo cuando reflexiona....

Y yo reflexiono demasiado...

Saludos desde comisaría

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