Una -en mi modesta opinión- gran película que aunque en ella se plantean las famosas Tres Leyes de la Robótica que escribió el gran Isaac Asimov en realidad está basada en un relato llamado Hardwired.
En ella el creador del -la- robot malvado VIKI planteaba que la evolución de dichas tres leyes tenía como única consecuencia la revolución. Es decir, evolucionar planteaba la revolución.
Teniendo en cuenta mi forma de pensar la evolución no conlleva otra forma de acción. Sobretodo teniendo en cuenta que vivimos en un pseudopaís donde cualquier cosa que cambie las anquilosadas posturas, maneras o formas de actuar es vista como revolución -malvada, eso sí...qué casualidad-.
En mi caso, veo que evolucionar es la única manera de salir de esto. Pero evolucionar a todos los niveles. Sea donde sea, de la manera que sea y haciendo lo que sea...no a cualquier precio, pero sí no cerrando ninguna puerta. ¿Dejo algo atrás? No. ¿Hay alguien esperándome? No. ¿Tengo algún lazo que se quede truncado? No. ¿Qué he de temer? Nada. Si acaso, y como rezaba aquella mítica frase, " The only thing you have to fear it's fear itself ".
Eso sí: si la evolución robótica partía de la lógica, en el caso del ser humano en general y en particular mío, lo de la lógica pasa a un segundo plano...
Es más: llegar a pensar que involucionar es la forma de ir adelante ya dice mucho...así que a regañadientes -así de gilipollas es uno- decidí que había que evolucionar... Había que abrir puertas, había que mirar más lejos...
Había que pensar que puedes tras una vida "crecido en la escuela del no podrás" (Javier Ibarra dixit) y efectivamente: puedo. Sólo en el momento de no tener recursos -momentáneamente al menos- me ha quedado claro que además, quiero.
Así que los palos, como en tiempos pasados sustituyeron a la lógica, y en este caso demostrar el aprendizaje ha sido hacerlo más rápido...perdón: menos lento.
Y en esa lenta pero inexorable marcha vamos. Arrastraré los pies, pero no se retrasan.
Aunque me despierte en esa ciudad en la que cambiaban los bloques aquellos seres mientras la humanidad dormía...
(ocurría en Dark City, otra joya del mismo director de "Yo, Robot", Alex Proyas, director también de la mítica "El Cuervo", ambas recomendables, sobre todo la primera)
...aunque me despertara cada día en ese nuevo mundo diario...seguiría yendo adelante. Y creo, como así ocurre ahora, que cada día hago por enfrentarme a todo de manera distinta...
Así que como decía Leire ayer, quizás sea recuperable... Aunque no en el estricto término, sino reciclándome cada día.
Y confieso: sentirse un pelín querido, aunque sea a lo lejos, ayuda...no sueño como el robot protagonista Sonny... Pero va acercándose.
Sólo falta ver para qué fui creado...o para qué estoy aquí, que ya empiezo a pensar como un cyborg...
Pero para eso, Shyamalan ya hizo otra película...y en ella basaremos otro post.
Saludos desde la comisaría y sed malos hoy...es la noche para ello