La miseria - y la política, según el odioso Fraga - hace extraños compañeros de cama. De lugar, en este caso...porque aquí no estoy solo. Estoy con José. O el catalán, su apodo de guerra.
Ya tengo dicho que no me fío de nadie y llevo casi dos días para catalogarle, aunque visto lo visto no hay mucho más allá donde rascar. Por simple, no por malo.
49 años, peón de la construcción y ya sabemos que ese sector dejó de ser la vaca inagotable hace mucho tiempo...conclusión: quedarse sin hogar y penurias.
No sabe lo que es vivir en la calle ni nada de eso...simplemente, lo único que sabe hacer...ya no tiene cabida. Sobrevive a base de ñapas semanales (si salen) y lleva dos meses aquí. Ahora está contento de no estar solo...yo intento e intentaré que ese contento le dure. Así me siento útil, la verdad.
Después de de esas confesiones a lo Rick Grimes -aquí no hay que responder cuántos caminantes has matado y cuántas personas has matado, sino cómo has llegado a esto- lo que le conté le dejó un poco KO...pero en cuanto le arreglé la tele, se puso la mar de feliz. Eso es entrar con buen pie.
Máxime cuando ayer hice la cena para los dos. Ya veis...peón de albañil, brutote, fan del gitaneo, lee y escribe con dificultades... Vamos: un alma gemela...
De ahí que me haya venido esa película de 1985, Enemigo Mío, a la cabeza durante todo el día. En ella, el humano interpretado por Dennis Quaid y el draco interpretado por Louis Gosset Jr, a pesar de sus diferencias previas, más de especie que de otra cosa, han de aprender a cooperar para sobrevivir. Aquí no hay diferencias mortales ni nada parecido, pero este hombre y un servidor no nos hubiéramos cruzado ni en un bar. Pertenecemos casi casi a razas distintas -salvando las distancias- pero...esta vida nos ha puesto en una tesitura en la que hay que colaborar. Así que de esa manera me lo voy a tomar. Él puede aprender de mí y yo puedo aprender de él. La guerra, la política, la necesidad y la vida en general hacen que tengas que aliarte con gente que quizás ni esperabas, ni querrías ni imaginabas...pero la realidad nunca es lo que esperas, quieres o imaginas: es lo que es.
Así que me importa poco quién es el draco y quién el humano en este caso. Toca hacer uso de uno de los principios de la biología que más me gusta y fascina: la simbiosis.
Por el bien ajeno, y por el propio.
Seguiremos informando.
Saludos desde la comisaría.
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