Libre

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viernes, 9 de octubre de 2015

3)Condena: La pobreza

Soy culpable de ser pobre.

Ya no tienes acceso ni al mercado precario. Ayer me dijeron que "Si no puedes ir a la formación -a 90 kilómetros y NO REMUNERADA- no me hagas perder tiempo...y no pierdas el tiempo. Acude al SEPE (Servicio de Empleo) o los sindicatos".
Es decir, si no puedes acceder a ser esclavo, no vengas.
Bien, bien. Desde que los delincuentes se ponen -les dejan ponerse- la insignia de empresarios, o la más hiriente aún de "emprendedores", el asunto va de esclavitud consensuada.
Salvo para gente de mi escala, claro. Ya estamos fuera de eso. Me río del derecho al trabajo.

Ayer echaron a una chica de la cena. Acudió totalmente ebria, y la sacaron a empujones hasta que todo el mundo salió. No tendrá seguramente ni treinta años, pero la vida en la calle te suma edad enseguida. Aparenta muchos más.
Hoy la he visto en la calle. Los cuatro euros que tenga -no lo sé ni me incumbe- he visto antes como los invertía bebiendo en La Magdalena.
Seguramente hoy haya show en el recuento de nuevo...hoy empiezan las fiestas.

Eso me recuerda que he conseguido techo en el semicautiverio una semana más. Lo cual sería genial dr no ser porque esta semana la ciudad está PARADA. Son fiestas.
Para los parias no...pero no importamos a nadie. Absolutamente a nadie.
Así que los cachirulos y el jolgorio nos la sudan, como nosotros a los demás.
Cuando haya gente que se despierta para seguir la juerga, tenemos que entrar para el recuento ya. Y oír la reja detrás cerrándose.
Otros ni siquiera tienen esa "suerte". Serán pasto de borrachos, calles llenas de restos de una fiesta que ni va con ellos ni cuenta con ellos.
Pero qué más da...nada importa.

El caso es que si consiguiera un contrato podría estar un mes en tercer grado hasta cobrar la primera nómina.
O sea, "encuentra al unicornio azul (un trabajo) y tráeme pelo de su crin (el contrato)"
En una época en la que, si ya es complicado encontrar "unicornios" sin fiestas, con las fiestas...no salen.

Una semana de agonía, de tratar de escapar de esta ciudad -veo que es la única tabla de salvación- y de tener otra cuenta atrás. Con una semana que, encima, tiene un día menos. De fiesta nacional. De la puta España.

Y fue un día especial para mí en su momento...

Saludos, hoy, desde el patio de la celda. Esta noche, desde la celda.

PD: Gracias a los que leéis

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