Libre

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jueves, 29 de octubre de 2015

33)Ghost Dog

No sé si conocéis la película. Está basada en Le Samourai, una película de 1967 -si no recuerdo mal- protagonizada por el gran Alain Delon.

En este caso, el prota dista mucho del atractivo del francés...
Forest Whitaker no es un dechado de belleza precisamente, y la puesta al día del mito del samurai y asesino a sueldo tiene toques noventeros (fan del hip hop, y que aparezca el gran RZA de los enormes Wu Tang Clan no desentona para nada...ay qué época...)

Pero bueno...que me desvío del tema como siempre...ya me perdonaréis estos desvaríos de freak.

En la película en cuestión, Forest sólo tiene un amigo: el francés vendedor de helados. Curioso, ya que ni éste habla inglés ni nuestro protagonista habla ni una palabra de francés...

A veces me siento igual aquí. No es que hable poco con José, sino que parece que hablemos idiomas distintos. Pero bueno...supongo que es cosa de background cultural y más cosas de esas. Pero frustra un poco, ciertamente. Digamos que el aislamiento que predecía surte efecto aunque no es un aislamiento 0...busco la compañía justa, más o menos. No va mal así...aunque lo del trabajo vendría genial. No sólo por el dinero, sino por lavar mente...

Esta mañana, tras una serie de papeleos, me he pasado a recoger enseres...ha sido recordar el pasado inmediato. Y otra vez me ha vuelto a venir el personaje de Whitaker a la memoria. Alguien que casi no hablaba...por un momento he vuelto a estar dentro de esa persona que se comunicaba por señas y movimientos de cabeza -y he vuelto a ver una reyerta, para variar y no olvidar de dónde salí- y sólo se encomendaba a un código de honor propio.

Bueno, esa última parte sigue siendo el leit motiv de mi existencia. En cierta ocasión recuerdo haberlo hablado con Mara...
Tener como palabra el honor en estos tiempos que corren no es muy rentable ni muy común, pero ni siquiera se me ha ocurrido cambiarlo por otro principio. No entiendo otro, ni otra forma...y sin embargo, es curioso que en los bajos fondos siga siendo un valor que se tiene en cuenta. Un senegalés con el que coincidía en consigna a menudo y que en el albergue oí hablar varias veces a otros internos sobre el Corán y demás, me ha saludado. Tras explicarle sin mucho detalle -lo siento, desconfianza de serie- dónde me habían llevado los últimos acontecimientos, me ha dado la mano diciéndome "Tú tío legal".

Y lo reconozco, me ha hecho sentir bien. Esas pequeñas cosas sirven para remendar a trocitos la raída autoestima que tengo...

Por poca cosa que sea. Quizá deberíamos haber salido a fumar  algo - parece que el Corán sobre eso debe ser...difuso ;-) - y a escuchar "Protect 'ya neck" o algo así... Quizá subir a ver palomas en medio del casco viejo... Y él hablarme en senegalés y yo en inglés...

Y estoy seguro de que aún así, me hubiera entendido mejor con él que con José... Aunque entenderme con el compi aquí es fácil: como la regla de las matemáticas, simplificar siempre que sea posible. Aunque a veces cansa hacerlo...

Es el extraño camino del samurai que me ha tocado...

Saludos desde la comisaría

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