Ni por un momento, querido lector, vaya a suponer que voy a decirles que esto es un thriller como el título de Hitchcook.
Ni mucho menos.
Tampoco que yo sepa demasiado. Ahí me adhiero al socrático planteamiento de "Sólo sé que no sé nada". Para un junkie del conocimiento como yo, es un mandamiento. Me encanta saber, conocer y la curiosidad y/o el anhelo por aprender me mantiene vivo. Mentalmente hablando, que para mí es la esencia de vivir.
Este tour de force que de un momento a otro mejorará en condiciones me ha hecho aprender multitud de cosas. Muchas, lecciones a fuego. Escarificaciones de por vida, que estarán ahí para ser vistas, consultadas o, como poco, serán marcas de recuerdo para no volver por tales senderos.
Aún así, a la larga lista de tatuajes a ponerme (Hugin y Munin, el sol azteca del 40 Oz To Freedom de los seminales Sublime, el Ronin yakuza, las siglas de No Bloody Ties, el trisquel y el lauburu y alguno más que seguro se me olvida) ya hemos añadido un triple dúo de números. Para alguien con la capacidad en aritmética como la mía es un símbolo importante, y dice mucho con tres pares de cifras. En realidad, lo dice todo.
Tomar un papel de algo que no eres para conseguir un fin tiene muchos peligros. El más peligroso, el de transformarte en ese papel. Que se lo digan a Weissmüller y a Bela Lugosi...
Yo me tuve que hacer pasar por escoria para protegerme de una irresponsabilidad. Irresponsabilidad a la que me era imposible resistirme. No fue cómodo, de hecho, dolía. Pero cuando te llaman escoria -como planeabas- y cuando a la vez te sientes escoria por fingir serlo...caes en el convencimiento de serlo.
Casi de manera imperceptible te transformas en ello. Pero sobretodo, para ti mismo. Te aíslas como la mierda que sientes ser. Si los que tienes alrededor -poco y malo- te tratan así por convenio eterno...se hace más fácil.
Y te vuelves huraño, desagradable, insociable...y sin darte cuenta ya no te sientes en un papel. Eres ESE papel.
Entonces llega un momento en el que luchar contra ti mismo, tu imagen creada a la deformidad que buscabas...todo es un sin sentido. Y zozobras. Y caes. Y te rebozas en tu propia mierda. Y hasta "disfrutas".
Sólo cuando esa mierda se seca, y se solidifica...entonces te das cuenta de que lo sabías. De qué sabías demasiado. De que no valorabas nada. A ti en primer lugar. Y ahí empieza todo...
Ahora, a medio quitar tal capa de prejuicios sobre uno mismo, sobre los demás -aunque aún falta por quitar mucho de esa parte...pero al menos ya me atrevo a ir haciéndolo- y sobre qué va a ir pasando...es el momento en el que, de nuevo, ni sabes demasiado ni sabes nada. Quieres seguir aprendiendo.
Y como en el final de la película del gran Alfred Hitchcook, entonaré aquella canción del "Qué será, será... Whatever will be, will be..."
Saludos desde la celda.
PD: Más de 1500 lecturas... Y en vez de responsabilidad, cada vez me produce más la sensación de hablar en un grupo reducido...extraño, ¿no? Al fin y al cabo, tan extraño como yo mismo, si se me permite apuntar, querido lector.
Gracias por llegar a esta línea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario