Descripción gráfica del ambiente, y sobretodo de la noche que he pasado. Ay ama qué frío...
La asistenta social comentaba ayer que en dos/tres semanas comenzaba la campaña del frío, y que prefería que no estuviera aquí. Bien. Parece confirmarse que no será así, y la semana que viene comienzo el traslado a un lugar más salubre.
Lo mejor -y más sorprendente- fue la propuesta de alimentación con...cinco comidas diarias, como mi enfermedad suele determinar.
Vuelvo a lo que dije hace unos días: la denuncia a través de Twitter surtió efecto.
Porque el lunes -ya el lunes, directamente- comienzo a ser evaluado por médicos para ver si mi enfermedad ha sufrido agravantes en estos meses. Lo que hace dar un puñetazo en la mesa...
Tardaré un tiempo en recuperar una cierta normalidad, un tanto más en percibir un salario social -cosa que no quiero...yo quiero trabajar- y casi afirmó que tardaré en tener una situación digna a grandes rasgos...lo que yo quiera. Pero eso...eso es cosa mía.
Trabajar y estar son dos cosas que creo que no están unidas a este lugar...para mí. Mi brújula siempre ha apuntado a otro lugar.
Nunca fue a este, y a las pruebas me remito.
No querría pasar por alto la reivindicación de libertad que tendrá hoy en Donostia por la libertad de Arnaldo Otegi y varios presos políticos más.
Mientras escribo esto, veo gente cuyos derechos humanos son mantenidos en un estatuto de mínimos por el aparato estatal.
El mismo que priva de libertad por su ideología a otros, con más sonrojo si cabe siendo gente que ha luchado por la PAZ.
Esa palabra con la que se les llena la boca a muchos hipócritas y que para ellos es la humillación y el estar de rodillas, y no el entendimiento y la convivencia. Para llegar a "su" concepto de paz, son capaces de sacrificar lo que sea. Una señora apellidada Quiroga me daría la razón.
Así que se pueden meter sus santas palabras donde les quepan.
Donostia clamará hoy por los DDHH.
Otros lo haremos en lejanía pero viendo como se violan diaria y anónimamente, pero sin reprobación alguna.
Los que se llenan la boca, estarán en ese concepto taaaaan naive de la sobremesa.
A ver si se les atragantan las pastitas...
Un café, que me lo he ganado.
Saludos desde el patio.
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